miércoles, 20 de enero de 2010

LA CARETA

Salió de su casa a las 7 de la mañana, antes de llegar al metro no se olvidó de hacer un rictus con la boca hacía arriba, como ha aprendido su truco de la alegría, empieza con ejercitar la sonrisa y luego va poniéndose contenta, ella se lo vuelve a creer, al menos seguir algún ritual la saca de su caos, no va ser el camino como todos los días ya, va empezar a mejorar¡, por fin lo va conseguir, tumbarse en el asiento del metro y cerrar los ojos ya no va ser su forma de evasión habitual, hoy empezará un libro, que...¿ acabará?,¡ esta vez si¡,¡ esta vez si¡...
Cuando la ven en el trabajo llega la que da los buenos días como si hubiera dormido mas y mejor que nadie, o incluso hay quien se imagina que ha disfrutado la noche anterior mas y mejor que nadie ( cuestión de estados de la mente...), todo es disposición en ella, sabe alegrar, sabe escuchar, delegar y comprender y sobre todo sonreír al que tiene enfrente y curiosamente cada vez encuentra mas sonrisas de vuelta, al final una canción "todo lo que das, luego recibes...", se esta cumpliendo al menos aquí, en su vida "exterior".
De nuevo sale del trabajo satisfecha, sintiéndose bien, le ha costado muchos años pero al fin ha aprendido el truco que le va bien a ella.
Ha llegado la noche y siente que ha sido un buen día y de repente... sus oídos escuchan frases ya escuchadas pero a las que nunca se puede acostumbrar y las que (es tan ilusa) nunca espera:
"te voy a pisar la cabeza"..."te voy a pegar unas ostias"..."no vas a llegar a los cuarenta años "..."puta de mierda", intenta replicar, ya sabe que no sirve de nada, lo vuelve a intentar, en el resto de su vida le sirve, pero ya tiene delante el cuerpo, la mano levantada, ya no hay fórmula mágica para la vida, ni ritual eficaz, se repliega en si misma, se vuelve a sentir una mierda, que no tiene derecho a nada, que no es capaz de salir de nada..Consigue acostarse y refugiarse en sus sabanas, pero no en el sueño que lo poco que viene es en forma de pesadillas pero no importa ya suena la alarma del móvil, son las seis de la mañana de nuevo tiene su vida "exterior" por delante, al salir a la calle empieza a ensayar su rictus labial y la sonrisa aparece, imagina que la hace sentirse mejor y sobre todo no se olvida de ponerse de nuevo "su careta"...

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